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DOQ Priorat
Garnatxa · Samsó · Garnatxa Blanca · Macabeu · Pedro Ximénez
14,5% Vol. Alcohol | 750ml
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El Gratallops Vi de Vila es una obra maestra de pureza mineral, identidad de terruño y alta elegancia elaborada por el prestigioso enólogo Álvaro Palacios bajo la DOQ Priorat. Nacido en pequeñas laderas de licorella (pizarra) cultivadas en el entorno del municipio de Gratallops, este vino está liderado por la melosidad y la frutalidad nítida de la Garnacha y la firmeza de la Samsó (Cariñena), armónicamente enriquecido por pequeñas pinceladas de variedades blancas de viña vieja como la Garnacha Blanca, el Macabeo y la Pedro Ximénez. Con una crianza en madera de una finura absoluta, Gratallops refleja la luz, la mística y la frescura de uno de los paisajes vitivinícolas más aclamados del mundo.
Al verterlo en la copa, el Gratallops de Álvaro Palacios exhibe un brillante, profundo y puro color rojo rubí de capa alta con reflejos purpúreos y granates de una nobleza extraordinaria. En nariz se activa de inmediato un bouquet de una complejidad y delicadeza magnéticas: emergen aromas de fruta roja y negra madura —como cerezas picota, fresitas de bosque, frambuesas y arándanos—, armónicamente entrelazados con toques de flor de violeta, pimienta dulce, fondo de roble imperceptible, un recuerdo mediterráneo de tomillo y romero, y un profundo matiz mineral de licorella fría y grafito. En boca ofrece una entrada amplia, cálida y de una textura aterciopelada sorprendente; su paso por el paladar es carnoso, fluido y de una elegancia poética, donde unos taninos sedosos de una finura absoluta se equilibran con una acidez viva y salina que sostiene la frescura del conjunto. Un final extraordinariamente largo, persistente, mineral y muy goloso que deja un recuerdo inolvidable de fruta fresca y terruño heroico.
Un maridaje de contrastes potentes. La textura melosa y untuosa de la papada se ve atravesada de forma limpia por la acidez salina, los taninos sedosos y la mineralidad de licorella de este Priorat de culto.
Armonía mar y montaña refinada y rompedora. La carne gelatinosa e yodada del pescado noble y los matices boscosos casan de maravilla con las variedades blancas integradas y la delicadeza etérea de la Garnacha.
Una opción de picoteo de alta gama. La riqueza láctica del queso y el toque dulce especiado de la ciruela realzan la profundidad de la fruta negra y las notas florales de este vino.
Ficha técnica
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