
DOCa Rioja
Tempranillo · Graciano · Mazuelo
14% Vol. Alcohol | Veggie | 750ml
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El vino tinto Ramón Bilbao Gran Reserva es una obra maestra del tiempo y la paciencia en la DOCa Rioja. Considerado el emblema de la constancia de Bodegas Ramón Bilbao, se elabora exclusivamente en cosechas excelentes a partir de viñedos viejos de Tempranillo, redondeados con pequeños porcentajes de Graciano y Mazuelo. Con una exigente crianza de 30 meses en barricas de roble americano y un posterior reposo de 36 meses en botella, este vino alcanza una sofisticación sublime. Es un clásico inmortal, de producción limitada, destinado a presidir las mesas más selectas o a guardarse como una auténtica joya de coleccionista.
En la copa revela un color rojo rubí elegante y profundo, de una capa media-alta muy limpia, coronado por unas seductoras tonalidades yodadas y de color teja que delatan su largo y noble escondite en la bodega. En nariz es un auténtico festival de perfumes terciopelados que evoluciona constantemente a medida que se oxigena: se inicia con una sinfonía de fruta negra licorosa, ciruelas secas y compota de arándanos, dando paso rápidamente a notas riquísimas de hoja de tabaco, trufa, clavo de olor, madera de cedro y cajas de puros. Recuerdos sutiles de cuero noble e incienso cierran un abanico aromático cautivador. Al entrar en la boca, acaricia el paladar con una textura extremadamente terciopelada y noble; sus taninos son pura seda, totalmente integrados gracias a los años de reposo. La Graciano mantiene viva la llama de una acidez impecable que le confiere una frescura sorprendente para su edad, guiando el trago hacia un final eterno, elegantemente balsámico, donde resuenan los recuerdos tostados, el cacao amargo y las especias dulces que perduran minutos en la memoria.
Un maridaje de pura artesanía culinaria. La textura gelatinosa y untuosa del pie de cerdo y la profundidad aromática de la trufa piden la rotundidad de un Gran Reserva. Los taninos sedosos del vino respetan la melosidad del plato, mientras que su acidez limpia el paladar tras cada bocado.
La armonía de las notas de otoño. La carne delicada pero firme de la codorniz se ve sublimada por el dulzor matizado de los higos y el Oporto, una combinación que encuentra su espejo perfecto en los aromas de fruta licorosa, tabac y especias que este vino ha desarrollado durante su larga evolución.
Una ruptura total de los maridajes clásicos. El bacalao confitado aporta una textura melosa increíble que, sumada al carácter boscoso de los boletus y al punto salino del ibérico, necesita un tinto complejo pero terciopelado. Las notas de madera noble del Gran Reserva se acoplan de manera sublime con el ahumado del plato.