
DO Costers del Segre
Macabeu · Chardonnay
13% Vol. Alcohol | 750ml
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El vino blanco Oda Blanc de la prestigiosa bodega Castell del Remei es una de las cartas de presentación más elegantes y señoriales de la DO Costers del Segre. Este vino blanco de guarda nace de un ensamblaje seleccionado donde la riqueza y el volumen de la Chardonnay se fusionan armónicamente con la viveza y frescura de la Macabeo. Con una crianza meticulosa en barricas de roble americano y francés, Oda Blanc consigue un equilibrio perfecto entre las notas cremosas y ahumadas de la madera y la identidad afrutada de la uva. Es un vino maduro, profundo y terciopelo, diseñado expresamente para quienes buscan un blanco de gran carácter estructural, persistencia y una distinción clásica inimitable.
Luce en la copa con un precioso color amarillo paja intenso con vivos reflejos dorados y brillantes, que delatan sutilmente su noble paso por madera y una densidad magnífica. En nariz se despliega como una sinfonía aromática compleja y seductora; nos recibe una expresión rica de fruta blanca madura, como la manzana al horno y la pera, entrelazada con notas exóticas de piña y un toque cítrico de naranja. De fondo, la crianza en barrica emerge con una elegancia sublime, aportando matices de vainilla fina, mantequilla fresca, frutos secos tostados y un sutil recuerdo ahumado y de bollería. En boca, su entrada es opulenta, amplia y terciopelo, llenando el paladar con una textura glicérica excepcional. El paso por el paladar es untuoso y sabroso, donde la cremosidad de la Chardonnay se ve perfectamente aligerada por una buena acidez aportada por la Macabeo, que sostiene el vino y le otorga frescura. El final es muy largo, de gran persistencia y distinguido, dejando un posgusto elegante repleto de recuerdos de fruta madura, madera noble y un delicado toque de frutos secos.
Un maridaje de lujo casero. La estructura, untuosidad y el paso por barrica de Oda Blanc exigen platos cremosos y con cuerpo. La suntuosidad de la salsa de ceps y la carnosidad del pollo de corral se acoplan perfectamente con las notas de mantequilla y briocho del vino, creando una armonía espectacular.
La apuesta marinera más elegante. La grasa saludable y la potencia del salmón necesitan un blanco de guarda para no quedar eclipsados. Los matices tostados de la Chardonnay abrazan el tostado del pescado a la plancha, mientras que la frescura cítrica del vino limpia el paladar en cada trago de manera redonda.
Un maridaje rompedor lleno de contrastos. La cremosidad intensa del queso de cabra encuentra un espejo en el paso glicérico del vino. Además, el toque ahumado del bacón armoniza directamente con las notas de la barrica de roble, mientras que el dulzor de las pasas potencia los aromas frutales de este gran blanco.
Ficha técnica