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DOP Vino de Pago Finca Río Negro
Tempranillo · Syrah · Merlot
14,8% Vol. Alcohol | 750ml
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El vino tinto 992 Finca Río Negro debe su nombre a la altitud exacta en metros sobre el nivel del mar donde se ubican sus viñedos en Cogolludo, uno de los parajes vitícolas más elevados y singulares de la Península Ibérica. Este vino de alta montaña nace como la versión más joven, fresca y vibrante de la bodega, bajo la exclusiva denominación de DOP Vino de Pago. Elaborado principalmente con Tempranillo y redondeado con Syrah y Merlot, cuenta con una corta crianza de siete meses en barricas de roble francés y americano. El resultado es un vino accesible, fluido y cargado de energía, diseñado para mostrar el lado más afrutado e inmediato de un terruño indómito y cautivador.
En la copa se muestra con un bonito color rojo cereza de capa media-alta, muy limpio, brillante y con vivos reflejos violáceos en el ribete que proclaman su juventud y frescura. En nariz es una explosión inmediata de fruta roja crujiente, donde destacan las notas de frambuesas, cerezas maduras y moras de bosque, acompañadas de un delicado perfume floral de violetas. Al abrirse, su corta estancia en madera añade una sutil complejidad sin enmascarar la fruta, revelando recuerdos de regaliz rojo, toques de vainilla y un fondo mineral y balsámico muy limpio, característico de su entorno montañoso. En boca destaca por una entrada golosa, fresca y suntuosamente afrutada. Su paso por el paladar es increíblemente fluido, ágil y terciopelado, apoyado en unos taninos muy pulidos y amables. La acidez, marcada por la altitud del viñedo, aporta una verticalidad refrescante que invita a seguir bebiendo y equilibra perfectamente el peso de la fruta. El final es medio-largo, intensamente afrutado y con un posgusto balsámico y limpio que deja una agradable sensación de ligereza y vivacidad.
La ligereza de las carnes blancas y el sutil dulzor especiado de la salsa encuentran en el 992 un aliado fantástico. Su fruta crujiente y sus taninos amables abrazan el plato sin tapar la finura del conejo, mientras que la acidez limpia el punto graso del chocolate.
Un maridaje con pescado azul realmente sorprendente. La grasa saludable del salmón pasado por el fuego necesita un tinto con la acidez viva del 992 para equilibrarse. Además, la salsa de cerezas conecta directamente con las notas de fruta roja del vino.
Mientras que los grandes tintos de guarda pueden saturar estos quesos cremosos y aromáticos, la fluidez y el carácter afrutado del 992 cortan la untuosidad de la pasta blanda sin competir con sus aromas singulares, dejando la boca limpia.
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