Listado de productos por marca Exibis
Vinos de altura y esencia biodinámica nacidos en una finca del siglo X, esculpidos por el calendario lunar y la pureza de las uvas Sumoll y Mandó.

Ubicada en el municipio de Navàs, al norte de la DO Pla de Bages y a unos 500 metros de altitud, Can Serra dels Exibis (Celler Exibis) es una finca histórica cuyos orígenes escritos se remontan al año 1297 bajo el nombre de Mansus Exibis. Hoy en día, impulsada por la familia Cots y bajo la dirección técnica del reconocido enólogo Joan Soler, la bodega ha recuperado su glorioso pasado vitícola convirtiéndose en un referente de la agricultura ecológica y biodinámica en la región. Rodeadas de densos bosques mediterráneos, sus cepas crecen en suelos pobres y terrazas de altura, beneficiándose de más de 3.200 horas de sol anuales y un clima continental riguroso que garantiza una acidez majestuosa. El gran sello de identidad de la casa es su mínima intervención en bodega, su total sincronía con el calendario astrológico y una firme apuesta por la excelencia a través del micropatrimonio de variedades tradicionales olvidadas.
La Excelencia en la Búsqueda de la Identidad
Can Serra dels Exibis fundamenta su prestigio en la recuperación honesta del carácter histórico del Bages, defendiendo aquellas uvas que mejor traducen el paisaje mineral de la zona.
- Las Joyas Recuperadas: La Mandó es la piedra angular del proyecto, una uva tinta muy aromática que aporta una frescura diáfana, notas florales y especias finas. Se ensambla a la perfección con la Sumoll, variedad indomable que inyecta tensión, nervio y una esponjosidad única en boca.
- Variedades de Apoyo y Blancos Singulares: Los cupajes tintos se complementan de manera magistral con pequeñas aportaciones de Cabernet Sauvignon o Merlot para añadir carnosidad y estructura. En blancos, la reina indiscutible es la Picapoll, trabajada con sutiles crianzas en lías para reflejar la tipicidad cítrica y salina de la comarca.
El Estilo Exibis:
Los vinos de Can Serra dels Exibis entran por los ojos gracias a una viveza cromática deslumbrante, mostrando en sus tintos colores rojo cereza brillantes con profundos ribetes violáceos que delatan su juventud y su altitud, mientras que sus blancos lucen reflejos limpios y pajizos de gran luminosidad. Al acercar la copa, se despliega una narrativa aromática sumamente franca, directa y sin filtros comerciales, donde la fruta negra madura (ciruela) y las frutas del bosque crujientes bailan en absoluta armonía con toques sugerentes de flor seca, orégano, canela, pimienta negra y recuerdos balsámicos de soto mediterráneo. En el paladar, sorprenden con una entrada fresca y aérea, donde la luminosidad de la fruta es la protagonista absoluta. El paso por boca es increíblemente fluido y elegante, sorteando cualquier pesadez gracias a una acidez señorial que aporta una tensión magnífica y unos taninos sedosos y aterciopelados, despidiéndose con un final persistente, profundamente calcáreo, mineral y con un elegante eco especiado.
Maridajes Rompedores
La tensión natural y el perfil aromático de estos vinos de mínima intervención invitan a explorar armonías gastronómicas de alta cocina cargadas de atrevimiento:
- Con los Tintos de Sumoll y Mandó (Estilo Les Tines / La Rasa): Proponemos una combinación sublime al lado de un arroz meloso de pichón de tiro a la brasa, con rebozuelos (rossinyols) y un toque sutil de regaliz negro. La elasticidad y la tensión vertical de la Sumoll cortan la intensidad del arroz, mientras que las notas de monte bajo y especias de la Mandó actúan como un espejo ante el toque de brasa y el dulzor rústico de las setas.
- Con los Tintos de Guarda de Microparcelas (Estilo La Baula): Disfruta de su concentración fluida junto a unas mollejas de ternera crujientes glaseadas con una reducción de ciruelas pasas, clavo de olor y cacao puro del 80%. Los taninos pulidos y la acidez balsámica del vino equilibran la untuosidad de las mollejas, mientras que el clavo y la fruta negra del cacao se funden orgánicamente con los matices de la crianza biodinámica.