
DO Catalunya
100% Garnatxa Blanca
12,5% Vol. Alcohol | 750ml
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El vino blanco Udina es una de las creaciones más alabadas y particulares de Fermí Bohigas, una bodega de prestigio histórico cuyas raíces se remontan al siglo dieciséis. Bajo el amparo de la DO Catalunya, este blanco excepcional nace como un monovarietal absoluto de Garnacha Blanca procedente de viñedos seleccionados de su finca de Gelida. El alma de Udina reside en su minucioso trabajo de crianza sobre las propias lías, una técnica artesanal que otorga al vino una dimensión estructural superior, grasa y una complejidad abrumadora. Lejos de los blancos fugaces, Udina se postula como un vino profundo, gastronómico y de larga evolución, diseñado específicamente para deleitar a los amantes de la Garnacha Blanca texturada que buscan cuerpo, elegancia y una fuerte identidad mineral en cada copa.
En la copa cautiva de inmediato gracias a un hermoso color amarillo brillante dorado, muy luciente y limpio, que exhibe una lágrima notable y elegante que anticipa su gran estructura. En nariz es un vino de espectacular transformación y complejidad, abriéndose con aromas elegantes de flor blanca y recuerdos iniciales de fruta fresca. A medida que se oxigena y evoluciona en la copa, el abanico aromático se vuelve profundo y maduro, desplegando notas especiadas de clavo y nuez moscada, pinceladas de naranja confitada, hierba de bosque aromática y un seductor fondo de frutos secos como la avellana sin tostar. En boca se muestra soberbio, destacando una entrada potente, madura y muy noble. Su paso por el paladar es marcadamente graso, texturado, untuoso y corpulento, gracias a la aportación indiscutible de sus lías. Este volumen imponente se mantiene en perfecto equilibrio con una acidez bien integrada que sostiene el vino con firmeza. El final es de una persistencia inmensa donde la mineralidad y un recuerdo delicado de miel coronan el posgusto.
Un maridaje de textura y cuerpo. La textura gelatinosa y untuosa del bacalao confitado se acopla de manera magistral con la sensación grasa y el volumen de la Garnacha Blanca de Udina, mientras que los recuerdos de avellana y la mineralidad del vino realzan los matices terrosos de la trufa.
Rompiendo las normas clásicas de la carne. La estructura, la potencia y los catorce grados alcohólicos de este blanco de lías permiten plantar cara a la presa ibérica, mientras que las notas especiadas de clavo y nuez moscada de la copa hacen un espejo ideal con el puré de castañas.
Armonía de intensidades. La riqueza de la grasa del pato y el alioli de pera requieren un vino blanco con mucha musculatura y acidez equilibrada. Udina corta la untuosidad del plato, abriendo camino a las notas maduras de naranja confitada y hierba de bosque.
Ficha técnica