
DO Madrid
100% Malvar
7,5% Vol. Alcohol | 750ml
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El vino dulce Dulce María de la prestigiosa bodega Vinos Jeromín es una expresión original, golosa y profundamente auténtica de la DO Vinos de Madrid. Este vino blanco dulce se elabora exclusivamente con la variedad autóctona Malvar, procedente de viñedos viejos seleccionados y vendimiados tardíamente para concentrar de forma natural los azúcares de la uva. Vinos Jeromín consigue con Dulce María un equilibrio magistral muy difícil de encontrar en los vinos dulces: fusionar una riqueza melosa y untuosa con la tipicidad fresca, floral y rústica de la Malvar. Es una opción ideal para los amantes de los vinos de postre y de media tarde que buscan descubrir tesoros escondidos de la península con carácter, elegancia y una versatilidad gastronómica sorprendente.
En la copa se presenta con un bonito y brillante color amarillo paja con vivos reflejos dorados que resaltan su seductora densidad de vino de vendimia tardía. La nariz es una auténtica explosión aromática de gran finura; nos cautivan de inmediato unas notas intensas de fruta blanca madura y de hueso, como el albaricoque y el melocotón en almíbar, perfectamente acompañadas por recuerdos de miel de azahar, flores blancas primaverales y un toque cítrico de piel de limón que le aporta mucha luz. En boca, su entrada es terciopelo, golosa y muy envolvente, llenando el paladar con dulzor natural muy agradable y untuoso. El gran secreto de Dulce María se revela en su paso por el paladar, donde la acidez vibrante y crujiente de la variedad Malvar aparece para contrarrestar por completo el dulzor, evitando cualquier sensación empalagosa y aportando una sensación de frescura magnífica. El final es largo, limpio y muy emocionante, dejando un posgusto afrutado y meloso con un recuerdo cítrico final que invita a otro trago.
Un clásico infalible llevado a otra dimensión. La untuosidad y la grasa del foie exigen el dulzor y, sobre todo, la acidez de un vino de vendimia tardía como Dulce María. La Malvar limpia la suntuosidad del paté en la boca, mientras que los aromas de albaricoque y miel del vino se entrelazan con el dulce del higo.
Un contraste rompedor absolutamente delicioso. La potencia picante, salina e intensa de los quesos azules se ve maravillosamente domada por el dulzor de este vino. La Malvar equilibra el conjunto y su frescura cítrica hace que cada bocado vuelva a ser una experiencia intensa sin saturar el paladar.
La armonía perfecta para un postre tradicional. Los recuerdos de manzana al horno y caramelo de la tarta tatin de la abuela se acoplan de manera celestial con las notas melosas del vino. La acidez de la Malvar levanta el plato, evitando que el conjunto resulte pesado y potenciando el perfume de la vainilla.
Ficha técnica